Los días de fiesta le resultaban especialmente difíciles.Este Año Nuevo judío (Rosh Ha shaná, ראש השנה ) no iba escapar a la regla.
“Epoca de balances” suelen llamarla algunos, sin embargo Ella prefería reconocer sin eufemismos que se trataba de un momento donde la melancolía la desbordaba: demasiados recuerdos, demasiadas ausencias, demasiadas cosas todavía por hacer, demasiadas cosas que – sabía a ciencia cierta – ya no haría. El debe vs. el haber; las ganancias vs. las pérdidas… Pero- vaya consuelo – no era la única a quien le estaba pasando lo mismo.
- No deja de sorprenderme lo inmediato, lo fugaz…El tiempo es veloz – dijo El parafraseando el temazo de David Lebón, y agregó con pasión – ¿sabés?, yo tengo el vinilo.
- Y yo el cassette – se apuró Ella procurando no quedar atrás.
A diferencia de otras culturas los judíos no festejan bailando ni tirando papelitos por el balcón, ni lanzando petardos al cielo.Los diez días que transcurren desde el Año Nuevo hasta el Día del Perdón (Iom Kipur) ,se los conoce como “Los días terribles”. Se trata de un período de introspección ,de profunda reflexión y meditación sobre las acciones realizadas. Y según señala la tradición, será precisamente en el Día del Perdón cuando Dios juzgará a los hombres y determinará quién será “inscripto y sellado en el Libro de la Vida”, decretando de esta forma lo que sucederá en el transcurso del nuevo año.
- ¿Vos creés en Dios?
- Creí dos veces, 5 minutos antes de que nacieran mis hijos. ¿Eso vale?… Bueno, si che , un poco de melancolía tengo yo también – continuó El – además, está nublado y yo quisiera charlar mirándote a los ojos…¿Vas a ir al Templo?.
- Yo soy mi propio templo.
- Y yo mi religión.
- Y yo mi creación y mi destino… A propósito, si querés charlar mirandome a los ojos, ¿porque no te venís a casa?. Estoy sola…
Eros y Tanatos. Pulsión de vida vs. pulsión de muerte.
Porque aunque Ella se reía no podía dejar de pensar ni por un instante en Antonio y Haydeé. Le resultaba imposible evitar o al menos alejar esa angustia que le provocaba evocarlos.Tres meses atrás había fallecido él y hacía tres días su mujer. Ellos solían llamarse uno al otro “Mío y Mía”,¡¡ y estuvieron juntos durante más de 60 años!!.
El tiempo es veloz…
- ¿Te diste cuenta de que nunca respondes a mis preguntas? – insistió Ella.
- Algo te dije, tal vez no alcanzó. Sé que nada es para siempre, y que las cosas son difíciles… o a lo sumo más o menos… De todas formas, lo que verdaderamente importa es pasarla bien.
“Pasarla bien”. A veces la muerte es considerada una liberación, pero Ella no toleraba la idea y no ignoraba que, de alguna forma, todos vamos caminando hacia ese punto. Inexorablemente.
Y el tiempo es veloz…
- ¿Vas a venir entonces?
- No seas mala, sabés que hoy no puedo. Pero te prometo que me hago un lugarcito y nos vemos mañana, bonita. Sos terrible…